Los más grandes defensores de la propiedad intelectual de sus productos resultaron ser los menos respetuosos de la propiedad intelectual de los otros. Desde 2015 tengo una suscripción a Office 365/Microsoft 365. Confieso que fue una herramienta que me resultó muy útil para todas mis actividades. Pero la palabra clave aquí es “fue”.

En septiembre de 2021, repentina y arbitrariamente, #Microsoft decidió bloquear mi cuenta con el argumento de que infringí los términos de uso y, más específicamente, el Código de conducta por lo cual no sólo bloquearon mi cuenta sino que “ya no podré acceder a ningún servicio que requiera una cuenta de Microsoft.” El código de conducta de Microsoft tiene varios ítems y no sólo no me dijeron cuál de todos esos infringí, sino que bloquearon también mi acceso a #Onedrive.

Hice mi reclamo tal como corresponde, especialmente pidiendo no sólo alguna explicación sino también la posibilidad de bajar, aunque sea, los más de 140 gigas de contenidos propios —y enfatizo “contenidos propios”— entre los cuales se encuentran trabajos periodísticos, material que utilizo con alumnos en mis clases de la Universidad de Moreno (textos, powerpoints, etc.), correos electrónicos, fotos familiares, un libro que estoy escribiendo, todo prácticamente de mi propiedad intelectual. Además, hay contenido ajeno que pertenece a sitios web que administro.

Luego de que los trámites regulares resultaran infructuosos, sometí mi caso a Defensa del Consumidor. Ahí descubro que #MicrosoftArgentina no pertenece a Microsoft Corporation, sino que es apenas una PyME que da soporte técnico. Ni siquiera mostraron la cara, sólo se hizo presente (es un decir, el intento de conciliación fue por Zoom) una joven representando a un estudio de abogados. O sea, Microsoft de Argentina se lavó literalmente las manos.

Así como los trámites “by the book”, yendo por los cauces legales, no surtieron ningún efecto, espero que este mensaje, que difundiré por las distintas redes, llegue a alguien con la capacidad de dar las respuestas que me merezco. Cuando no sabés porqué te “castigan”, te están quitando el derecho a la defensa, algo que, que yo sepa, existe en todos los países del mundo.

Si Microsoft quiere bloquear mi cuenta y no permitirme tener una nunca más, que así sea. Pero tengo todo el derecho del mundo a saber porqué tomaron esa decisión y, sobre todo, a recuperar mi propiedad. Y a que devuelvan el dinero de mi suscripción.

Por Ricardog

Periodista científico especializado en tecnología. Médico en retiro efectivo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.