El nuevo sentido de la vida para Microsoft

Si se te ocurre consultar algo en la Wikipedia, leer o ver alguna noticia en el sitio de la BBC o, si querés saber qué opina RottenTomatoes de alguna película que querés ver… tené cuidado. Microsoft te puede acusar de que querés bajar copias piratas de Windows 8. Vos debés pensar que alguien está loco, o que hackers (mejor dicho, crackers) intervinieron en esos sitios para hacerlos depósitos de material “pirata” (sí, sigo sosteniendo las comillas); o quizás, estamos viendo un nuevo tipo de negocio al lado del cual, conseguir visitas a tu blog o followers de Twitter por medio de métodos “non sanctos”, es raspar el suelo buscando moneditas. La culpa la tiene el número 45.

En su libro más famoso, “Guía del Viajero Intergaláctico” (o como lo conocen los fans que lo leyeron en versión española,”Guía del autoestopista galáctico”)  Douglas Adams relata que un grupo de exploradores de una raza de seres pandimensionales e hiperinteligentes construyeron la computadora Deep Thought con el único propósito de contestar a una pregunta sobre “El sentido de la vida, el universo y todo lo demás”. Después de siete millones y medio de años, la máquina responde “42”.
Para Microsoft, en cambio, el sentido de la vida, el universo y todo lo demás refiere al número “45”. Por lo menos es lo que cuenta Robert Cringely en la nota que publicó el lunes pasado en InfoWorld.
Cringely relata ahí que Microsoft cursó a Google cerca de cinco millones de requerimientos para que den de baja sitios que, supuestamente, estaban distribuyendo versiones “pirata” de las betas de Windows 8. Claro, entre ellos estaban los sitios web de BBC, CNN, The Huffington Post, TechCrunch, Wikipedia e, incluso, del gobierno norteamericano.
Para un vocero de TorrentFreak, citado por el autor del artículo de Infoworld, más de la mitad de las URLs no tenían nada que ver con Windows 8. Y llega a la conclusión que, de acuerdo a los títulos y los contenidos, lo que todas éstas tenían en común, era el número 45.
Esta insensatez obedece a dos motivos. El primero, que la DMCA (Digital Millenium Copyright Act, la ley que el lobby industrial músico, cinematográfico y de videojuegos consiguió hacer promulgar en el Congreso norteamericano) invierte la carga de la prueba. Tal como lo describe Cringely, como en el Lejano Oeste, cada sitio acusado de piratería merece un juicio justo seguido de un ajusticiamento (ahorcamiento, más precisamente); pero bajo la DMCA, el juez puede saltearse el juicio y pasar directamente a la horca.
El otro motivo es el de la aparición de un ¿nuevo? negocio: el de “policías de copyright de alquiler” (copyright rent-a-cops, según el autor del artículo). Éstos disponen de sistemas automatizados que recorren la web y le informan automáticamente a Google y otros sitios sobre infracciones. En este caso se trata de la firma Marketly, fundada por un ex empleado de Microsoft y a quien le brinda el servicio.
Este tipo de negocios, cada vez más frecuente, ha hecho que se dispararan las “solicitadas de retirada de contenido” (tal como las denomina la versión en español de Google) hasta números inimaginables. Como ejemplo, Cringely reporta que en la última semana de septiembre Google recibió cerca de 1,8 millones de solicitudes.
Cringely concluye su artículo afirmando que “una política extremadamente agresiva, combinada con software fallado (por la altísima cantidad de falsos positivos que reporta) y legislación “clínicamente muerta” (sic), es una perfecta tormenta de estupidez. En teoría, nuestro sistema judicial por lo menos intenta no castigar a inocente, aún cuando no siempre tenga éxito. La DMCA no tiene esas restricciones”. Y termina pidiendo que se archive esa ley (“se la eche por el inodoro”) y se haga algo bueno y mejor.
Lo que yo diría es que lo que hay que rever es todo el sistema de copyright, derechos de autor y ainda mais… creo que alguna vez lo dije ¿no?
Y agregaría que estos nuevos negocios de “policía de copyright” dejan a nuestros habituales vendedores de humo (los que garantizan viralidades varias, cientos de miles de ‘me gusta’ y otros tantos seguidores de Twitter) como mendigos buscando una moneda, al lado de los millones de dólares que, seguramente, se deben mover por ahí.

Foto: el actor Mark Wing-Davey como Zaphod Beeblebrox en Wikipedia.

Ricardog

Periodista científico especializado en tecnología. Médico en retiro efectivo.

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