Entre la novedad, los fanas tecnológicos y/o snobs (entre los que se encuentra muchos de los que contribuyeron a imponer la iPad como “chiche” de moda) y la facilidad de uso y transporte, no falta mucho para que las tablets empiecen a imponerse por encima de otros dispositivos en las empresas. Pero es ahí donde las compañías (y especialmente sus departamentos IT) van a tener que empezar a planear cuidadosamente sus estrategias de adopción. Algunas ya lo hicieron y cometieron muchos errores de los que es posible aprender algo. En esta nota vamos a ver cinco errores y un llamado de atención para quienes tienen la responsabilidad de implementar tablets en sus empresas.

Revisando mi carpeta virtual de artículos, reencontré una nota de principios de abril que resumía con bastante claridad las variables y factores a tener en cuenta para adoptar tablets en la empresa. Escrito por Shara Tibken, el artículo se publicó en The Wall Street Journal y, en síntesis, daba cinco grandes indicaciones para tener una tablet… o para no tenerla.
Comenzaba contando la experiencia de American Airlines, un early adopter, y cómo la primera conclusión a la que llegaron fue que una tableta no sirve para todo ni para todos.
Seguía citando una estimación de Forrester Research de acuerdo a la cual el 25% de las computadoras en uso globalmente son tablets o smartphones. Y cómo en el proceso de adoptarlas, se cometían muchos errores.
Ahí entonces Tibken daba la lista de los cinco errores más frecuentes a la hora de implementar tablets para trabajar.
1. No tener un plan. La síntesis sería algo así como “si no sabés para qué querés una tablet, no la tengas”. En otras palabras, sin una estrategia clara podés perder mucho dinero y lograr un buen monto de frustración.
2. No entender para qué sirven… y para qué no. Como no todos los programas tradicionalmente utilizados en las Pcs no se pueden usar en las tablets, y muchos documentos pierden muchas de sus características de formateo (por ejemplo) al cambiar la visualización, todavía no pueden reemplazar a las notebooks en muchas áreas.
3. Esperar conseguir las aplicaciones fácilmente. Derivado del tópico anterior, así como no es tan fácil obtener las aplicaciones correctas, también es difícil conseguir actualizaciones, especialmente de aplicaciones que no son estándar de los stores.
4. Creer que las tablets son más baratas que las laptops. Aún cuando sean objetivamente más baratas en la adquisición, las tablets deben ser reemplazadas más frecuentemente que las notebooks, y las conexiones inalámbricas y las aplicaciones tienen sus costos.
5. Calcular mal la seguridad y facilidad de soporte. Tanto las aplicaciones de seguridad convencionales como los métodos de bloqueo (por ejemplo, para borrar remotamente la información de una tablet robada) no están todavía suficientemente engrasados.
Termina Tibken su artículo citando a un consultor de Accenture quien opina que  las tablets van a requerir nuevos métodos de administración, porque las tabletas no son una extensión de los sistemas IT existentes.
Lo que no dice el artículo y me gustaría agregar es que con la actual movida BYOD (Bring Your Own Device) habrá que compatibilizar muy detendamente (“sintonía fina”, como está de moda decir) lo que le gusta al usuario con lo que necesita la compañía.
Quizá preguntándole a Cisco cómo le fue podamos empezar a tener alguna respuesta.

Foto de iYogi

Por Ricardog

Periodista científico especializado en tecnología. Médico en retiro efectivo.

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