El asunto de los documentos filtrados por Wikileaks tiene varios niveles de lectura: desde el que analiza la (in)seguridad de los servidores que almacenan la información, hasta el análisis político de la oportunidad de tal despliegue. El tema es tan amplio como queramos, pero vamos a analizar lo que tiene que ver con la comunicación y, sobre todo, lo que tiene directa relación con la presencia (o no) de una persona, organización o empresa en Internet

– Lo dicho y lo escrito.

Desde la comunicación, el primer punto es la diferencia entre lo dicho verbalmente y lo que se dice por escrito.
No voy a juzgar si es común preguntar sobre la salud mental de algún funcionario y su reacción frente a la contradicción, pero nunca olvidemos que lo que se lee en un documento es sólo la letra y no las inflexiones de voz, el contexto en el que una frase ha sido proferida, o la situación anímica del que habla.
Por ejemplo: si el autor utilizó la ironía como recurso – una figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice explícitamente -, es probable que lo que estemos leyendo tenga el significado exactamente inverso al que damos por sentado.
Así mismo hay términos que cambian su significado según quién los emita: la palabra “histeria” podría ser aplicada a nivel popular a cualquier persona irritable y ansiosa. Pero si la pronuncia un psiquiatra, puede ser un diagnóstico clínico.

– Información en Internet: ¿siempre accesible?

Otro de los puntos a tener en cuenta, ya hablando concretamente de Internet, es la posibilidad de que la información que ingresemos a la Red sea descubierta y visualizada por sujetos ajenos a los que, supuestamente, está dirigido el contenido.
El mito es que cualquier cosa que subamos a Internet – un texto, un audio o un video – estará instantáneamente a disposición del mundo. Eso es cierto.  Pero no es menos cierto que la sobreabundancia de información hace que ese contenido, aunque esté disponible, tenga muy pocas o nulas posibilidades de ser alcanzado por todo el mundo …
Dicho de otra forma: en Internet cualquier contenido está a disposición de cualquier persona, siempre que ésta sepa que existe y lo esté buscando.
Lo que Wikileaks demuestra es que no existe información a la que no se pueda llegar. Obviamente es muy difícil que se acceda a ella accidentalmente, pero cuando hay un motivo, una intención y los recursos adecuados, raramente la información permanece inaccesible.

Cuando realizamos de forma profesional la tarea de difundir contenidos en la Red, buscamos los lugares y maneras adecuadas para que nuestro público objetivo se entere que esa información está disponible, y la busque. Pero si nos planteamos una estrategia de implantación online a través de un sitio web, un blog, una red social o cualquiera de las formas existentes, tenemos que ser concientes de qué estamos publicando y partir de algunas reglas básicas:

  • Asegurarnos de que lo que vamos a publicar sea exactamente lo que queremos decir. El uso de metáforas, ironías o simplemente algo de humor, tiene que ser cuidadosamente evaluado. Si existe alguna duda acerca de su interpretación, debe ser dejado de lado.
  • Ser siempre veraces y coherentes en lo que publicamos. Más de un documento de Wikileaks tiene impacto porque reproduce dichos y menciones en ámbitos privados, de significado inverso a lo dicho en forma pública. Lo cierto es que tanto en la diplomacia como en los negocios, la hipocresía es una práctica muy difundida pero de alcance muy corto.
  • Nunca hay que dar por sentado que hicimos las cosas bien en el primer intento. Siempre cabe la posibilidad de cometer un error —de tipeo, de traducción, de redacción— y también de que cualquier interlocutor interprete mal nuestro contenido. Y hasta es posible que en nuestro análisis de la publicación, se nos hayan pasado cosas por alto. Por eso tenemos que estar siempre dispuestos a una rectificación, a una explicación, a una argumentación franca, honesta y sobre todo creíble. Pero más que nada, tenemos que ser concientes que en materia de comunicación en Internet, todo esto puede suceder…  y estar preparados.

Por Ricardog

Periodista científico especializado en tecnología. Médico en retiro efectivo.

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