¿Es la cloud privada una porquería?

Cuando escuché hablar por primera vez de cloud privada, me pregunté qué diferencias habría con una buena infraestructura de red bien administrada. Me explicaron lo del uso extendido del protocolo IP y, sobre todo, el protagonismo de la virtualización. Finalmente, “compré” la idea de una cloud privada, como paso previo a la pública o como alternativa más económica (eso creía) o más segura (eso creía), o como una táctica para convencer a los ejecutivos que desconfían de la pública, Stallman aparte. Resulta que algunos capos están comenzando a cuestionarse la validez de una nube privada… y argumentos tienen.

“Private Clouds suck” exclamó en un un artículo escrito para Zapthink Jason Bloomberg. La nota se llama “Porqué real y verdaderamente no va a querer una cloud privada” y enumera las razones de negocio por las cuales la cloud privada no es conveniente.
Entre ellas, que la construcción de un datacenter propio aumenta los gastos, que la inversión en una cloud privada siempre va a ser mayor que en la pública, que no va a ser capaz de lidiar con los picos de demanda de procesamiento, que la elasticidad de la cloud pública nunca va a ser alcanzada y menos, superada por la privada, etc.
Bloomberg, que refiere que sus conclusiones derivan de haber asistido a dos conferencias distintas, con dos perspectivas distintas sobre la nube, sostiene que la gente de negocio tiene mucho más claro de qué va la cloud, mientras que los tecnólogos todavía tienen muchas cosas sin resolver.
Descubrí este artículo de Bloomberg, en realidad, porque había llegado antes a otro, publicado en InfoWorld y escrito por Eric Knorr, quien se pregunta si una cloud privada tiene sentido.
La nota se aplica a relativizar algunos de los conceptos de Bloomberg, a pesar de lo cual, Knorr se muestra muy dispuesto a acordar a grandes rasgos con el autor de la nota de ZapThink.
Pero volviendo al artículo original, éste cita uno anterior en el que escribe con bastante énfasis, que en rigor la cloud pública es mucho más segura que la privada, o sea, que lo contrario es un mito.
Los argumentos para sostener esa idea son que las clouds públicas son bocados apetitosos para los crackers y eso hace que los proveedores inviertan más en seguridad y se mantengan más actualizados; que, precisamente por eso, también contratan a los expertos más calificados, y que, dada la economía de escala que manejan, también están comprando los últimos dispositivos disponibles.
En síntesis, montar una cloud privada tiene poco o ningún sentido, según estos dos autores, lo cual hay que ver cómo impacta en los argumentos de venta de los distintos proveedores que, por lo menos en nuestro ambiente, apelan a la desconfianza del dueño de la empresa o al celo por resguardar sus datos, para ofrecer clouds privadas, quizá como paso previo a la pública. Habría que preguntarse, entonces, si vale la pena invertir en una privada para luego pasar  a la pública.
Eso siempre que no lo consulten a Richard Stallman, para quien la cloud “Representa una amenaza para nuestra libertad” y usar ese término, además, “es un error que lleva a no prestar atención a quién guarda tus datos ni a quién maneja tu informática”, como dijo en una entrevista.
Pero eso, pequeño Adams, es otra historia.

Foto de Toilet Paper Coupons

Ricardog

Periodista científico especializado en tecnología. Médico en retiro efectivo.

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