EfervecienciaAunque el título suene un tanto raro, lo cierto es que fue una iniciativa muy interesante de 3M: reunir a un grupito de científicos para charlar entre ellos sin agenda previa. No me preguntes cuál fue el motivo o la ocasión, porque lanzamiento o conferencia de prensa no hubo, pero como la propuesta sonaba muy interesante (y encima me llevaban hasta Garín ida y vuelta), me prendí. Y, por suerte, no me defraudó.

Por si no lo sabías o no lo recordabas, el “cadáver exquisito” es, en realidad, un juego que hemos hecho muchas veces. Cada participante escribe dos líneas de un poema en un papel, esconde una y le pasa el papel al siguiente, que repite la acción. Así, hasta que se completa la ronda y se lee el poema resultante. Puede salir una porquería, algo totalmente estrafalario… o un cadáver exquisito, es decir, un poema colectivo que sea verdaderamente agradable.

Algo de esto debe haber inspirado a la gente de 3M, que organizó algo así pero con científicos, y lo llamó Eferveciencia.

En una carpa implantada en medio del parque de la empresa, con una antesala (un poco prolongada quizá) de buen catering, se llevó a cabo el experimento, para usar un término muy adecuado al ambiente.

Ignacio Stegman, presidente de 3M, nos dio la bienvenida y convocó a Galo Soler Illia, doctor en química; Juan Pablo Paz, físico argentino, que trabaja en el campo de la computación cuántica; Mariano Sigman, Doctor en Neurociencias y Miguel Angel Blesa, doctor en Química. Cada uno de ellos, en secuencia, debía ir hablando de un tema durante un par de minutos y el siguiente tenía que “levantar” desde donde el anterior dejó y continuar el discurso.

Por ejemplo, Galo comenzó hablando de la capacidad actual del ser humano de manipular la materia, de modificarla a niveles macro, micro y molecular. Blesa, a continuación, prefirió remontarse a la historia de cómo el hombre comenzó a manipular esa materia y la ejemplificó con la escena inicial de la película 2001 Odisea del Espacio. Empezó con la agricultura y siguió con el comercio para hacer pie en la revolución industrial.

Paz, a su turno, se preguntó si sabemos bien qué es la materia, cómo sabemos cómo es un átomo. Hoy se los puede manipular y hacerlos hacer distintas cosas como computar o crear motores moleculares.

Mariano, que hizo la introducción, retomó afirmando que la ciencia es una nave que nos lleva a donde te uno quiere ir; en otras palabras, cada uno ve la ciencia y, en este caso, la materia, desde su propio lugar.

Galo habló del cambio que significa la investigación, la medición y la manipulación. Miguel retomó el tema del cambio ampliando el foco a los cambios del planeta, especialmente a partir de la aparición de la vida. Los cambios ambientales son los que provocaron las cinco grandes extinciones de la historia del mundo. Podríamos estar a punto de un sexto cambio provocado por el cambio climático que, esta vez, tiene la participación del hombre. Juan Pablo se enfocó en la posibilidad de predecir, a partir del cambio de nuestra visión de la naturaleza.

En síntesis, qué sabemos y qué no, qué podemos predecir y qué no, qué podemos controlar y qué no; en suma, dónde están las fronteras.

Y así siguieron durante un largo rato, retomando cada uno de los participantes a partir de donde dejo el anterior.

Luego de esta especie de stand up show “exquisito”, nos hicieron una visita guiada por el showroom/laboratorio que la empresa tiene en otro edificio, para mostrarnos la (gran, enorme, incontable) cantidad de productos que tienen, casi todos los cuales salieron de sus laboratorios y talleres.

Como todo en la ciencia, éste es un experimento que podía fracasar o, como en este caso, salir bien. Quizá para la próxima, para seguir pensando cómo mejorarlo, se podría, por ejemplo, establecer un tema, dar una o dos rondas de opiniones y pasar a otro; o elegir un tema, convocar a científicos afines a ese tema, y agotarlo… En fin, que fue una mañana, si no productiva, por lo menos interesante, original, atractiva y que te deja pensando.

Sigman, Illia, Blesa y Paz (de izq. a der.) componiendo un exquisito cadáver científico.
Sigman, Soler Illia, Blesa y Paz (de izq. a der.) componiendo un exquisito cadáver científico.

Por Ricardog

Periodista científico especializado en tecnología. Médico en retiro efectivo.

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