Es indudable que el concepto original de la netbook se fue distorsionando. Originalmente fue concebida como una máquina de baja potencia, poco poder de procesamiento, memoria y almacenamiento limitados, pero una poderosa capacidad de conexión. La idea era obtener de Internet la mayor parte de los recursos necesarios. “El mercado” se ve que quiso otra cosa. Y por eso, la idea de los venezolanos de Síragon de llamarlas “mini notebooks” no está, en el fondo, tan desacertada.
Tengo en mi poder desde hace unos tres meses, desde la presentación en sociedad de la compañía, una mini notebook Síragon ML-1030. Sus especificaciones: procesador Atom N280, pantalla 10” Wide, 1 GB de RAM DDR2, disco rígido de 160 gigas y algunas otras cosas más (webcam de 1,3 MP, lector de tarjetas flash, etc.) entre la que se destaca el mousepad multitouch. Ah, y viene con Windows XP Home Edition.
Al comienzo nomás, ya tuve problemas. Inmediatamente después de la activación, se clavó y comenzó un loop de rebooteo que sólo pudieron arreglar en el soporte técnico de Síragon. Me devolvieron la máquina sin perder prácticamente información.
La batería que viene de fábrica tiene una duración de aproximadamente 2,30 horas, lo que no es mucho para una netbook, así que decidí desactivar Bluetooth, ya que no lo uso (de todos modos, conectarse a un Windows XP por BT no es lo más sencillo del mundo). Como no encontré la manera de apagarlo por hard –no la hay—decidí desactivar el driver. Inmediatamente bloqueó la suspensión. Más tarde, la gente de Greentech (los representantes de Síragon en la Argentina) me explicó que no hacía falta deshabilitar el driver sino sólo desactivar BT por soft. En fin, a mí me hubiera gustado apagar directamente la radio.
Y en cuanto empecé a trabajar con la ML-1030, me saltaron a la vista dos detalles que sólo el uso cotidiano te puede mostrar (por eso soy tan contrario a las reviews “la saqué de la caja y la miré”). Por un lado, las letras de las teclas no son blancas sino grises. Como el contraste no es suficiente, en cuanto baja un poco la luz ambiente, no vez más las letras. Por el otro, una particularidad irritante: la tecla mayúscula derecha está a la derecha de la flecha arriba. Cuando uno escribe a vuelatecla –como nos suele ocurrir en las conferencias de prensa, por ejemplo—si no te fijás, pulsás la flecha arriba y en lugar de escribir una mayúscula, terminás tipeando en algún renglón superior. No es la única máquina que tiene esa distribución errada; también la vi en la Toshiba NB100.
Confieso que me terminó fastidiando.

La netbook Síragon ML-1030 “disfrazada” de e-book reader
Sin embargo, como algún provecho hay que sacarle, al irme de vacaciones, quise intentar aprovechar la netbook como e-book reader, y ahí le encontré algunas ventajas. Por empezar, la pantalla mate. Al no tener reflejos, la visualización en general y la lectura en particular fueron sumamente cómodas; la pantalla es bastante brillante aún con baterías.
Y la otra parte, algo que en general se le presta poca atención: las bisagras. Reconozco que no he tenido una amplia variedad de notebooks en mis manos, pero de las que conozco, las bisagras de esta Síragon son las más robustas que he visto.
Lo peorcito: el teclado. Poco contraste y mala distribución.
Lo mejorcito: pantalla mate y bisagras robustas.
Resumiendo: la performance de la ML-1030 es bastante buena, teniendo en cuenta la poca memoria. También sería de desear una batería de mayor duración aunque, por el momento, Windows 7 en lugar de XP ya configuraría un ahorro perceptible.
Ah, probablemente quieras intentar con un Linux: vas a tener problemas con el controlador de la placa de red inalámbrica. Te aviso, para que lo sepas.
Bienvenido Rick. Excelente informe, desde el punto de vista que a un usuario le sirve!
Que haya varios más !!
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