Es más, hasta diría que fue fastuoso. Se hizo en la Embajada Francesa, con el embajador en persona presente y el capo máximo de Sofrecom Francia, para más de 200 invitados. Lo mejor de todo: los salones en los que se hizo el agasajo y el concierto de Adrián Iaies. Y, por supuesto, lo más granado del software local estuvo de asistente.