|
||||
|
||||
Nuestra inveterada costumbre argentina es festejar o destacar los números redondos y sus mitades, lo que hace que los intermedios sean números con poca o ninguna importancia. De ahí que el cuatro, por ejemplo, sea el palo más bajo (o sea, el puntaje más inútil) en la baraja de truco; y figuradamente el “cuatro de copas” es el equivalente de “bueno para nada”. Sin embargo, y a despecho de la costumbre, en este caso, el cuatro es notable. No sólo tiene muchos significados simbólicos sino que, tomado simplemente como tiempo, cuatro años es mucho tiempo en tecnología. Estos últimos cuatro años de mi vida estuvieron signados por Tecnozona. Y Tecnozona, lo ha sido por los avances, las innovaciones… y el respeto por la información. Lo que no es poco.
|
||||
|
|
||||
|
||||
La filial argentina del Internet Advertising Bureau es una vieja conocida y vieja criticada nuestra. Allá en los finales de la burbuja de Internet, cuando se creó la filial argentina, con un grupo de periodistas llamamos la atención sobre la poca atención —valga la redundancia— que se le daba a los newsletters. Cinco años atrás, aproximadamente, volvimos a destacar la posibilidad de que el IAB evitara caer en el mundo online en los mismos errores que se cometían en la publicidad tradicional, al despreciar abiertamente los medios de especializados. Para ver si había cambiado algo, fui a presenciar el panel que se armó en la tarde de IAB Now, el encuentro que se organizó el miércoles pasado. En cinco años, casi nada ha cambiado, aunque una lucecita de esperanza, tenue pero lucecita al fin, por fin parece haberse encendido.
|
||||
|
|
||||
|
||||
|
|
||||
|
||||
No, no es una consigna política (“La vida por… [Perón][el Che]…”) ni, como dicen en el artículo que cayó originalmente en mis manos, el argumento de una película clase B. Se trata de imaginar cómo sería nuestra vida sin el software open source. Cuando uno se pone a pensar qué tan profundo está este tipo de software metido en las estructuras de las computación, las redes y de Internet, no puede dejar de especular cuántas cosas no hubieran sido posibles o qué cantidad de programas y dispositivos no existirían hoy. He aquí la fantasía.
|
||||
|
|
||||
|
||||
Este fin de semana aproveché una gentil invitación de IBM para ver la película Despicable Me (“Yo el despreciable”; me niego a llamarla “Mi Villano Favorito”), una muy buena experiencia en 3D. Como suele suceder con mi imaginación, que a veces se desboca, la película me sugirió una serie de reflexiones, basadas en una cadena de asociaciones que haría las delicias de los psicoanalistas ortodoxos. En otras palabras, de cómo empecé con una película de animación y terminé con serias dudas de los proyectos @home y de la industria farmacéutica, se trata este artículo.
|
||||
|
|
||||
|
||||
Más de una vez hemos dicho que la gente común, aún cuando tenga ciertos conocimientos tecnológicos un poco por encima de la media, tiene más interés en que le solucionen los problemas que en la marca o en la tecnología involucrada en esas soluciones. Pero, por supuesto, era más una percepción, una intuición, algo de sentido común, que un análisis demográfico o un estudio de mercado. Afortunadamente, un artículo de Enrique Carrier, publicado sobre un trabajo que realizó, me convence de que tan errado no estaba.
|
||||
|
|
||||
|
||||
¿Adónde va el libro cuando se apaga el ebook reader? Probablemente este problema cuasi metafísico sea una de las razones por las cuales el amante del libro en papel desconfía (por decir lo menos) del ebook reader. ¿Cómo se llamaba esa novela en la que había una disciplina que se llamaba psicohistoria y un personaje que se llamaba El Mulo? Amigos que conocen mi afición por la ciencia ficción se desesperan por mi falta de memoria para los títulos. Estas y otras divagaciones me surgieron de la lectura de la nota de tapa del suplemento Radar de Página|12 aparecida este domingo.
|
||||
|








![Validate my RSS feed [Valid RSS]](http://www.tecnozona.com/wp-content/uploads/2009/12/valid-rss-rogers.png)
